Madre María Josefa DEL CORAZON DE JESUS

Biografía

La Madre María Josefa del Corazón de Jesús, Carmelita Descalza nación en Pamplona, Navarra en 1915, en un hogar profundamente Cristiano.

Al día siguiente de su nacimiento se le administró el Santo Baustismo en la Parroquia de San Agustín, recibiendo los nombres de María Isabel Trinidad, aunque familiarmente era conocida como Maribel.

Fué la quinta de los seis hermanos con que Dios bendijo el matrimonio. La última fué una niña, que voló al cielo a los 3 años victima de una bronconeumonía.

Desde su muerte Maribel no tuvo más diversión y más gusto que acompañar a su madre. Doña Isabel Garmendia, madre de Maribel, consciente de su poca inclinación a la piedad en los primeros años de la niña, le dió la vida de Santa Teresita, diciéndole: "TOMA, léela, a ver si te haces un poco más buena".

Desde entonces comenzó a sentir más inclinación y el gusto por las cosas de Dios, que ya no perdería nunca.

Hizo la Primera Confesión y Comunión a los ocho años en Jaca, donde su padre ocupaba el puesto de Registrador de la Propiedad. Pasaba los inviernos en Pamplona y los veranos en Ochagavia, pintoresco pueblecito Navarro al pie donde se alzaba la Hermita de la virgen de Musquilda, Reina y Señora del Valle del Salazar.

Desde sus primeros años subía con sus padres y hermanos a visitarla y unían sus voces cantando, de esta manera iba creciendo en su corazón el amor a La Virgen.

Su madre encontró insuficiente la educación que podía recibir en Pamplona y haciendo un gran sacrificio, decidió madarla interna a Madrid al Colegio de las Damas de Sait Maur.

Corrían tiempos muy críticos para España con la segunda Republíca de 1931, estos tristes acontecimientos marcaron a Maribel para toda su vida.

Se dedicó al Apostolado y empezo a mantener contacto por correo con la Madre Maravillas.

El 18 de Noviembre de 1938 ingresón en la Comunidad de Carmelitas Descalzas del Cerrro de los Ángeles (instalada en el lugar de Las Batuecas),

de la que era la sazón Priora y Maestra de Novicias Santa Maravillas de Jesús.

Sus padres no se opusieron ni por un instante a la decisión de su hija y la acompañaron con el corazón destrozado a la Casa de Dios.

Durante toda su vida practicó en sumo grado las virtudes de: Humildad, Sencillez, Olvido propio y una caridad que se extendia a todos, especialmente a los mas necesitados.

Fué una de las hijas predilectas de la Madre Maravillas; Supo mantener y conservar su espíritu y colaboró con ellas en todas sus fundaciones, sacrificandose por ellas sin calcular ni medir, el amor a la pobreza la acompaño toda su vida y creció con ella.

Hija fiel de la Iglesia de Santa Teresa de Jesús trabajó cuanto pudo por conservar en toda su pureza la herencia que ella dejó a sus hijas, siguiendo las normas del Concilio Vaticano II que manda volver a las fuentes y el espírutu de Los Fundadores.

Viajó hasta Roma para defender ante el Santo Padre el Tesoro de las Constituciones que aprobó un año más tarde llenándola de emoción y de alegrías.

Siendo Priora del Cerro de Los Ángeles desde Agosto de 1958, procuró con toda su alma que este lugar santo fuera un centro de espiritualidad que trajera muchas almas al Corazón de Jesús, empleando para ello todos los medios a su alcance.

El Señor le concedión una inteligencia poco corriente. Sabía salir de las dificultades con un ingenio que dejaba asombrados a quienes le veían actuar. Todo el que la trataba salía de su presencia confortado, animado y muchas veces con el problema solucionado.

Aprovechaba todos los ratos posibles para estar con el Señor y acompañarle en el Sagrario. Cuando su salud se lo permitía era la primera en levantarse y la última en acostarse y gozaba estando con la comunidad.

El 2 de Octubre de 2004, primer sábado del mes del Rosario, nuestra madre santísima, a la que había amado toda su vida, vino a buscarla a su pobre celda de este Carmelo en el que había vivido 64 años inmolandose con el reinado del Corazón de Jesús en el mundo entero y especialmente en España.

Murió rodeada del amor y veneración de todas sus hijas, dejando un recuerdo lleno de dulcura y de paz que la caracterizaron durante toda su vida y más durante su última enfermedad mientras rezaba.

Madre Maria Josefa